Mostrando entradas con la etiqueta El Evangelio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Evangelio. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de marzo de 2014

10 Peligrosas frases del cristianismo moderno.

1. Los cristianos tenemos la autoridad y la obligación de dominar los "7 montes" de la sociedad. 

2. Los cristianos debemos crear un Reino de Dios en esta tierra por mandato divino.

3. Nosotros, al igual que Jesús, somos dioses.

4. Los eventos de el libro de Apocalipsis ya ocurrieron en el pasado.

5. No existirá una manifestación física del anticristo.

6. Ser cristiano nos otorga un derecho de prosperidad económica.

7. El catolicismo es parte del cuerpo de Cristo.

8. Hablar sobre la segunda venida de Cristo es relevante o de menor importancia.

9. Unción en diferentes niveles. Solo algunos "ungidos" tienen revelación de Dios.

10. El nuevo orden mundial es algo necesario o en ciertos casos positivo.

martes, 16 de julio de 2013

Cristianismo, mesianismo y judaísmo

El auge actual de las iglesias 
judeomesiánicas
Por: Arturo Rojas Director de la Unidad Educativa Ibli Facter de la iglesia Casa Sobre la Roca, en Bogotá.
judeo
El vínculo existente entre el cristianismo y el judaísmo es tan evidente que no puede ser negado por nadie que tenga tres dedos de frente. En efecto, judíos y cristianos compartimos gran parte de nuestras escrituras sagradas —de hecho, todo el Antiguo Testamento—. Asimismo, Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, fue judío tanto racial como culturalmente y no renegó nunca de esta condición, aunque sí fue un incisivo crítico del judaísmo de su época y procuró reformarlo y retornarlo a su esencia, motivos y propósitos originales, perfeccionando y cumpliendo en su persona y en sus actos todo lo que el Antiguo Testamento anunciaba.
Así, pues, el distanciamiento e incluso las hostilidades históricas entre el judaísmo y el cristianismo tienen que ver, más que con sus diferencias, con el sentimiento antisemita o antijudío que se fue incubando a lo largo de la historia en la iglesia bajo el pretexto –sin fundamento real– de que los judíos eran los “asesinos de Dios”, como si los no judíos no hubiéramos estado bien representados también en el juicio de Cristo en la persona de Poncio Pilatos.
Ahora bien, es necesario reconocer que en los últimos tiempos este sentimiento de rechazo hacia los judíos por parte de los cristianos reflejado en las Cruzadas, la Inquisición, pero sobre todo en el Holocausto nazi, ha cedido muchísimo y los cristianos en general, así como los evangélicos con especialidad, han reconocido y confesado sus culpas al respecto, redescubriendo sus innegables raíces judías, al punto que el sionismo y el estado de Israel ha contado entre sus principales y más poderosos aliados con dos naciones en las que predomina la fe cristiana protestante, como son los Estados Unidos y el Reino Unido.
Iglesias judeomesiánicas
Y es tal vez esta circunstancia la que ha incidido de manera decisiva en la actitud favorable mostrada por muchas iglesias evangélicas conservadoras ante el creciente auge de las iglesias judeomesiánicas, es decir, iglesias de judíos que han reconocido finalmente que Jesucristo es, en efecto, el Mesías largamente esperado por Israel.
En conexión con ello los creyentes evangélicos que se ven a sí mismos como “amigos de Israel”, en una postura, hay que decirlo, mucho más bíblica que el antisemitismo histórico del que ha hecho gala la iglesia; llegan a desarrollar una admiración por sus prácticas y rituales religiosos ceñidos a la ley mosaica del Antiguo Testamento que los impulsa a unirse a las iglesias judeomesiánicas al no tener que renunciar, como sucede en el judaísmo ortodoxo, a su creencia en Jesucristo como Señor y Salvador de sus vidas.
Valga decir que todo no judío convertido a Cristo debe acoger como su hermano en la fe a todo judío que reconoce a Jesucristo como el Mesías. Las iglesias evangélicas deben, entonces, cultivar la comunión y fraternidad con los miembros de iglesias judeomesiánicas. Pero aquí también los excesos están a la orden del día y no dejan de ser potencialmente peligrosos. Porque, en primer lugar, las actitudes favorables al judaísmo por parte de las iglesias cristianas evangélicas pueden hacer que sus miembros pierdan su capacidad crítica hacia el accionar político del pueblo judío, olvidando que el compromiso de Dios, antes que con su pueblo, es con la justicia dondequiera y comoquiera que ésta se manifieste. Y por otra parte, el traslado de los cristianos evangélicos de sus iglesias tradicionales hacia las iglesias judeomesiánicas no deja de ser problemático por las siguientes razones puntuales:
La primera es que las iglesias judeomesiánicas, como su nombre lo indica, están concebidas para presentar el evangelio a los judíos y no a los no judíos quienes, por no proceder del contexto cultural judío, no entienden muchas de sus prácticas que, dicho sea de paso, no son en realidad pertinentes para un cristiano no judío, como lo advierte de muchas maneras el apóstol de los no judíos precisamente, Pablo de Tarso, en muchas de sus epístolas, Romanos y Gálatas con especialidad. Francamente, un cristiano no judío se ve fuera de lugar practicando los rituales de los judíos en una iglesia judeomesiánica, lo cual explica por qué muchos de los rabinos que pastorean estas iglesias se ponen en muchos trabajos —frecuentemente con argumentos muy traídos de los cabellos— para tratar de convencer a los cristianos no judíos que los visitan de sus presuntos nexos y ancestros judíos de los cuales hasta ese momento no serían conscientes.
La segunda razón es consecuencia de la primera y consiste en el peligro de que los evangélicos que adhieren a iglesias judeomesiánicas se contagien por igual del orgullo de raza que ha caracterizado en gran medida al pueblo judío en buena parte de su historia. El apóstol Pablo también denunció y censuró de muchas maneras este orgullo en sus inspirados escritos. Así, muchos evangélicos que se trasladan a iglesias judeomesiánicas comienzan a mirar desdeñosamente y por encima del hombro a sus antiguas congregaciones llegando a descalificarlas en el peor de los casos. Y cuando no es así los miran entonces de manera condescendiente y paternalista, como mira un adulto a un pequeñín que aún no ha alcanzado la madurez que él ostenta.
Se terminan constituyendo de este modo dos categorías de cristianos: los de primera categoría que serían los judeomesiánicos y los de segunda categoría que serían los cristianos pertenecientes al resto de denominaciones históricas del cristianismo, algo contra lo que Pablo luchó arduamente durante todo su ministerio apostólico.
El orgullo de raza se manifiesta particularmente en el hecho de llegar a conocer el idioma hebreo bíblico y poder así leer el Antiguo Testamento en su lengua original, procediendo luego a hacer ostentación de interpretaciones originales y muy particulares —casi a contracorriente— de pasajes bíblicos que sólo estarían al alcance de quienes entienden hebreo, fomentando el hermetismo y esoterismo que caracteriza a los círculos cerrados de especialistas, que más que esclarecer, lo que llegan es a enredar más las cosas al detenerse en minucias áridas y sin provecho muy difíciles de seguir para quienes están por fuera de su estrecho círculo, en una actitud que podría describirse con el maquiavélico y conocido consejo que reza: “si no puedes convencerlos, entonces confúndelos”.
En realidad, lo que mueve a un buen número de estos personajes no es propiamente el celo por el honor de Dios, sino la aspiración jactanciosa de ser original que define a los “nuevos iluminados”. A tal punto llegan estas actitudes que muchos de ellos terminan —como lo dijo con mordacidad el Señor Jesucristo a los judíos de su época— colando el mosquito y tragando el camello. Existen hoy por hoy incluso rabinos judeomesiánicos que han llegado a afirmar, contra toda evidencia científica, que el Nuevo Testamento se escribió en hebreo originalmente y no en griego, como lo sostienen prácticamente todos los eruditos en la Biblia a lo largo y ancho del mundo con base en la evidencia disponible.
Judaísmo ortodoxo
Por último, el peligro mayor consiste en que hay evangélicos que no contentos con trasladarse a iglesias judeomesiánicas y asumir todas las actitudes ya señaladas, terminan tan sólo haciendo provisional escala en estas iglesias antes de retroceder del todo al judaísmo ortodoxo de las sinagogas, seducidos por completo por el elaborado y complejo ritual judío, perdiendo de vista el profundo pero sencillo meollo del evangelio que no es otro que Cristo mismo y renegando de su antigua condición cristiana, pues es sabido que por más puntos de contacto que el cristianismo pueda tener con el judaísmo ortodoxo y por más relaciones amistosas y cordiales que puedan llegar a sostener entre sí, no podemos olvidar que la comunión entre ambas confesiones religiosas es imposible en la medida en que los judíos no reconocen a Jesucristo su condición mesiánica y divina, tachándolo de impostor.
Por lo tanto, un cristiano evangélico que abandona su denominación para congregarse en una iglesia judeomesiánica puede seguir siendo cristiano y ser considerado nuestro hermano en la fe. Pero el que abandona también esta iglesia en favor de la sinagoga, por más cortés y respetuosamente silencioso que pueda haber sido este cambio, ya no es un cristiano auténtico ni un hermano en la fe, sino un apóstata que ha abandonado la fe cristiana y que ha puesto en riesgo absoluto su destino eterno. El trato cordial no puede nunca llevarnos a pasar por alto esta verdad de a puño, si es que de honrar las enseñanzas bíblicas y de ser fieles al Señor se trata, pues Jesucristo fue categórico cuando dijo “… nadie viene al Padre sino por mí”. Nuestra condición de “amigos de Israel” no puede nunca desestimar esta verdad de modo que nuestro aprecio por el pueblo judío no debe amordazarnos para dejar de llamar a las cosas por su nombre.

Tomado de: 

miércoles, 1 de mayo de 2013

¿somos todos iguales ante Dios?


¿somos todos iguales ante Dios?



Hoy en día, todo el mundo es experto en hablar de “igualdad”, lo gracioso es que la igualdad no existe en el mundo; y como creyente no pude dejar de preguntarme ¿somos todos iguales ante Dios? Y la respuesta es SI, pero debemos entender primero en que consiste esta igualdad.

Algo que escucho muy comúnmente es que todos somos hijos de Dios. Lo dicen mucho los católicos, pero realmente NO TODOS SOMOS HIJOS DE DIOS.


La biblia si afirma que todos venimos de una sola pareja de seres humanos, negros, blancos, ricos, pobres, musulmanes, judíos, hindúes, etc… por lo tanto compartimos toda la raza humana un vínculo de hermandad. No son mejores los negros que los blancos, ni los judíos que los musulmanes, pero la biblia también afirma que por cuanto TODOS hemos pecado, hemos sido destituidos de la gloria de Dios.

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” 

Romanos 5: 12

“…Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…”
Romanos 3: 22b-23

Cristo le dijo enfáticamente a los judíos:

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.”

Juan 8: 44

Por su puesto a nadie le gusta que le digan que es hijo del diablo, mucho menos ahora que se guardan tanto las apariencias; pero Cristo dijo que somos hijos del diablo por el hecho de hacer las cosas que él hace. El diablo es mentiroso y nosotros queremos mentir, el diablo es homicida y nosotros queremos matar, el diablo es blasfemo y nosotros queremos blasfemar.

Todos los hombres son pecadores por causa de la trasgresión de Adán y por lo tanto TODOS tenemos la misma Naturaleza pecaminosa, que se manifiesta en cada uno de una manera diferente, por eso no debemos juzgar a nadie por su pecado. La biblia dice:

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 
1 corintios 6: 9 – 10

Los hombres no sabemos delante de Dios que pecados son peores que otros, eso es muy difícil de juzgar, aunque nosotros vemos que hay autoridades también instituidas por Dios, que se encargan de administrar la justicia, nosotros vemos que éstas constantemente fallan, se equivocan, se reevalúan y cambian. No podemos decir que matar es necesariamente peor que mentir, porque ¿cuántas de las mentiras de los políticos llevan a la desigualdad social, al robo y el homicidio? No puedo decir que soy mejor que un homosexual, porque yo puedo ser un borracho, un mentiroso, puedo estar deshonrando a mis padres. En esa medida todos somos iguales y puedo amar y tolerar a todos los hombres, pero no por eso puedo tolerar ni amar la mentira, el adulterio, ni el homosexualismo, porque hacen parte de la naturaleza caída del hombre.


“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.”
Mateo 7: 1-5

Para ser hijos de Dios debemos nacer de nuevo como nacimos de nuestra madre que nos engendró en el mundo, con esta naturaleza pecaminosa, asi también debemos nacer de nuevo, en una nueva creación, con una nueva naturaleza:

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”
Juan 3: 3 y 5

Leamos a continuación la idea completa de los versículos de Romanos que leímos anteriormente.


“…Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”
Romanos 3: 22b – 26

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron…

Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.  Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

Romanos 5: 12 y 17-19 

Asi como todos compartimos el vínculo común del pecado y todos estamos destituidos de la gloria de Dios sin importar de qué raza seas, estrato social, corriente política, en fin. Todos también tenemos la misma esperanza y somos susceptibles a la misma salvación que es por medio de Jesucristo.

De esta manera no justifico de ninguna manera la injusticia que se comete en el mundo, ni la desigualdad; claro que hay que defender siempre la justicia y denunciar la desigualdad; pero con la excusa de la “tolerancia” quieren constantemente que aceptemos conductas inapropiadas, con la excusa de la “igualdad” quieren que consideremos a lo malo igual que lo bueno. Ya todos somos iguales TODOS SOMOS PECADORES Y NECESITAMOS UN SALVADOR QUE ES EL MISMO PARA TODOS: JESUCRISTO. 

miércoles, 9 de enero de 2013

¿SALVO, SIEMPRE SALVO?

Un paquete de citas de los que algunos consideran "los padres de la iglesia" acerca de la salvación. Debo admitir que no estoy de acuerdo con todas las citas, pero que nos da una idea clara de lo que pensaban en aquella época los primeros cristianos acerca de este tema. Bendiciones



Tomado de:

http://quehablenlosprimeroscristianos.blogspot.com/2011/06/salvo-siempre-salvo.html




¿SALVO, SIEMPRE SALVO?

IGLESIA PRIMITIVA
ESCRITOS DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS
Por lo tanto, atendamos a los últimos días, pues de nada nos servirá todo el tiempo de nuestra fe, si ahora, en el tiempo inicuo y en los escándalos que están por venir, no resistimos como conviene a hijos de Dios, a fin de que el Negro no se nos infiltre. Bernabé (70-130 d.C.) 
Con toda seguridad el que, con humildad de ánimo y mansedumbre haya ejecutado, sin arrepentirse de ello, las ordenanzas y mandamientos que Dios ha dado, será puesto en la lista y tendrá su nombre en el número de los que son salvos por medio de Jesucristo. Clemente de Roma (30-100 d.C.) 


Por su hospitalidad y piedad Lot fue salvado de Sodoma, cuando todo el país de los alrededores fue juzgado por medio de fuego y azufre; el Señor con ello anunció que no abandona a los que han puesto su esperanza en Él, y que destina a castigo y tormento a los que se desvían. Clemente de Roma (30-100 d.C.) 

Recordémoslo, no sea que, echándonos a descansar como llamados, nos durmamos en nuestros pecados, y el príncipe malo, tomando poder sobre nosotros, nos empuje lejos del reino del Señor. Además, hermanos míos, consideren este punto: cuando estén viendo que, después de tantos signos y prodigios sucedidos en medio de Israel y que, sin embargo, han sido de este modo abandonados, andemos alerta, no sea que, como está escrito, nos encontremos muchos llamados y pocos escogidos. Bernabé (70-130 d.C.) 


Velen por su vida; procurando que estén ceñidos sus lomos y sus lámparas encendidas, y estén dispuestos, porque no saben la hora en que vendrá el Señor. Reúnanse a menudo para buscar lo que convenga a sus almas, porque de nada les servirá el tiempo que han profesado la fe, si no fueren hallados perfectos el último día. Didaché (80-140 d.C.) 

Debemos, entonces, hermanos, andar con toda diligencia en lo que respecta a nuestra salvación, no sea que el maligno, logrando infiltrarse por el error, nos arroje, como la piedra de una honda, lejos de nuestra vida. Bernabé (70-130 d.C.)


El árbol es manifestado por su fruto; así también los que profesan ser de Cristo se manifiestan por medio de sus acciones. Porque la obra no es una cuestión de profesar ahora, sino que se ve cuando uno es hallado en el poder de la fe hasta el fin. Ignacio (105 d.C.) 


Por esta causa, si hacen estas cosas, el Señor dice: Aunque estén unidos a mí en mi propio seno, si no hacen mis mandamientos, yo les echaré y les diré: Apártense de mí, no sé de dónde son, obradores de maldad. Segunda de Clemente (150 d.C.) 


La escritura dice también en Ezequiel: Aunque Noé y Job y Daniel se levanten, no librarán a sus hijos de la cautividad. Pero si ni aun hombres tan justos como éstos no pueden con sus actos de justicia librar a sus hijos, ¿con qué confianza nosotros, si no mantenemos nuestro bautismo puro y sin tacha, entraremos en el reino de Dios? O ¿quién será nuestro abogado, a menos que se nos halle en posesión de obras santas y justas? Segunda de Clemente (150 d.C.) 


Practiquemos, entonces, la justicia para que podamos ser salvos hasta el fin. Segunda de Clemente (150 d.C.) 


Porque yo también, siendo un pecador extremo y aún no libre de la tentación, sino en medio de las añagazas del diablo, procuro con diligencia seguir la justicia, para poder prevalecer consiguiendo llegar por lo menos cerca de ella, en tanto que temo el juicio venidero. Segunda de Clemente (150 d.C.) 


Éstos son los que han creído, pero por razón de su corazón indeciso han abandonado el verdadero camino. Hermas (150 d.C.) 

Aparta de ti todo ánimo indeciso y no dudes en absoluto de si has de hacer suplicar a Dios, diciéndote a ti mismo: “¿Cómo puedo pedir una cosa del Señor y recibirla siendo así que he cometido tantos pecados contra Él?” No razones de esta manera, sino vuélvete al Señor de todo corazón, y no le pidas nada vacilando, y conocerás su gran compasión, pues Él, sin duda, no te abandonará, sino que cumplirá la petición de tu alma. Porque Dios no es como los hombres que guardan rencores. Hermas (150 d.C.)

No aflijas al Espíritu Santo que mora en ti, para que no suceda que interceda a Dios contra ti y se aparte de ti. Hermas (150 d.C.) 

Las ovejas que viste contentas y juguetonas, son las que se han apartado de Dios por completo, y se han entregado a sus propios deleites y deseos de este mundo. En ellas, pues, no hay arrepentimiento para vida. Hermas (150 d.C.) 

Les exhorto a que se entreguen con gran diligencia al gran combate de su salvación. Justino Mártir (160 d.C.) 

Temamos, no sea que después de conocer a Cristo hagamos lo que no agrada a Dios, y en consecuencia no se nos perdonen ya nuestros pecados, sino que se nos excluya de su reino. Pablo dijo a este propósito: “Si no perdonó las ramas naturales, él quizá tampoco te perdone, pues eres olivo silvestre injertado en las ramas del olivo y recibes de su savia.” Ireneo (180 d.C.)

De modo semejante quienes no obedecen a Dios y reniegan de él, dejan de ser sus hijos. Ireneo (180 d.C.)

Cristo no volverá a morir por aquellos que cometen pecado, pues la muerte no se enseñorea más de él… Por eso no debemos jactarnos… Pero sí debemos cuidarnos, para que no dejemos de alcanzar el perdón de pecados y seamos excluidos de su reino. Esto pudiera sucedernos, aunque hubiéramos llegado a conocer a Cristo, si hiciéramos lo que a Dios no le agrada. Ireneo (180 d.C.) 

Nadie ha de hacerse malo porque Dios sea bueno, ni piense que cuantas veces es perdonado, tantas puedes pecar. Porque habrá un límite para el perdón, mientras que no habrá un límite en el pecar. Tertuliano (197 d.C.) 

Pero Dios, que preveía todos estos venenos, aun cuando hubiere quedado ya cerrada la puerta del perdón con el cerrojo del bautismo, quiso que quedara todavía algún camino abierto: y así dejó en la entrada la puerta de la segunda penitencia, que pudiera abrirse para los que llaman a ella: pero ésta se abre ya una sola vez, pues es ya la segunda puerta. Después ya no podrá ser abierta de nuevo, si una vez hubiere sido abierta en vano. Tertuliano (197 d.C.) 

Nadie es un cristiano, sino el que persevera hasta el fin. Tertuliano (197 d.C.)

Está escrito: ‘El que persevere hasta el fin, éste será salvo’. Lo que precede el fin no es más que un paso en la subida a la cumbre de la salvación. Cipriano (250 d.C.) 

“He aquí yo la arrojo en cama y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.” Ciertamente, el Señor no les habría llamado al arrepentimiento, sino prometiera misericordia a los que se arrepienten. Cipriano (225 d.C.) 

El hombre fue creado racional, y por ello semejante a Dios, libre en sus decisiones y con un fin en sí mismo; y si alguna vez se convierte en paja y otra en trigo, es por su propia responsabilidad. Ireneo (180 d.C.) 

Dios siempre ha protegido, por una parte la libertad y decisión del ser humano, y por otra su exhortación a él: por ello quienes no obedecen son justamente juzgados por su desobediencia, y quienes obedecen y creen reciben la corona incorruptible. Ireneo (180 d.C.)

Si, en efecto, unos seres humanos fueran malos por naturaleza y otros por naturaleza buenos, ni éstos serían dignos de alabanza por ser buenos, ni aquéllos condenables, porque así habrían sido hechos. Pero, como todos son de la misma naturaleza, capaces de conservar y hacer el bien, y también capaces para perderlo y no obrarlo. Ireneo (180 d.C.) 


Como si hablara de la agricultura, Pablo dice: ‘Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo da Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento’ [1 Corintios 3.6-7]. Ahora pudiéramos decir con razón que la cosecha del agricultor no es trabajo sólo del agricultor. Tampoco es trabajo sólo del que riega. Al fin y al cabo, es trabajo de Dios. Así mismo, no es que no tengamos nada que hacer para que nos desarrollemos espiritualmente a la perfección. Mas, con todo, no es obra de sólo nosotros, porque Dios tiene una obra aun más grande que la nuestra. Así es en nuestra salvación. La parte que hace Dios es muchísimo mayor que la nuestra. Justino Mártir (160 d.C.) 

Sí, Él mismo dijo: Al que me confesare, yo también le confesaré delante del Padre. Esta es, pues, nuestra recompensa si verdaderamente confesamos a Aquel por medio del cual hemos sido salvados. Pero, ¿cuándo le confesamos? Cuando hacemos lo que Él dijo y no somos desobedientes a sus mandamientos, y no sólo le honramos con nuestros labios, sino con todo nuestro corazón y con toda nuestra mente. Por tanto, no sólo le llamemos Señor, porque esto no nos salvará; porque Él dijo: No todo el que me llama Señor, Señor, será salvo, sino el que obra justicia. Así pues, hermanos, confesémosle en nuestras obras, amándonos unos a otros, no cometiendo adulterio, no diciendo mal el uno del otro, y no teniendo celos, sino siendo templados, misericordiosos y bondadosos. Y teniendo sentimientos amistosos los unos hacia los otros, y no siendo codiciosos. Con estas obras le hemos de confesar, y no con otras. Segunda de Clemente (150 d.C.) 

Y los que evidentemente no viven como Él enseñó no son de ninguna manera cristianos, aunque con su lengua confiesen la doctrina de Cristo. Porque Él dijo que se salvarían no los que se limitaban a decir, sino los que, además, practicaban obras. Justino Mártir (160 d.C.) 


CONFIRMANDO CON LA AUTORIDAD MAXIMA


Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Santiago 2:14 

Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis. Mateo 25:33-35 

Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Lucas 13:24 

Ustedes veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Santiago 2:24 

Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Él le dijo: …Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Mateo 19:16-17 

Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, son salvos, si no creísteis en vano. 1 Corintios 15:1-2 

Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. 2 Pedro 2:20-21 

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23 

Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. Hebreos 12:25

jueves, 3 de enero de 2013

PROFECÍAS CONSUMADAS POR LA OBRA DE CRISTO


Para iniciar bien este año comparto con ustedes este cuadro con las profecías cumplidas de nuestro Señor Jesucristo, ha sido un trabajo de dedicación. Bendiciones.  



PROFECÍAS CONSUMADAS POR LA OBRA DE CRISTO


Vamos a ver a continuación, como las señales esperadas por el pueblo de Israel respecto al mesías y que fueron compiladas en el antiguo testamento se cumplen en la persona de Jesucristo. A continuación, la profecía, el pasaje en el antiguo testamento y su cumplimiento en el nuevo.

Profecía
Cita en el A.T
Cita en el N.T
Bebió Vinagre
Salmo 69: 21
Juan 19: 28-30
Nació de una virgen
Isaías 7: 14
Mateo 1: 18-23
Vendría a los necesitados
Salmos 72: 12-14 e Isaías 61: 1-3
Lucas 4: 13-19
Nacería en Belén
Miqueas 5: 2-4
Mateo 2: 1-6
Masacre de los niños
Jeremías 31: 15
Mateo: 2: 7-18
Sería llamado de Egipto
Oseas 11: 1
Mateo 2: 13-15
Sería llamado Nazareno (Renuevo)
Isaías 4:2; 11:1 ; Jeremías 23:5; 33:15; Zacarías 3:8; 6:12; Ezequiel 17: 4,22
Mateo 2: 19-33
Entraría a Jerusalén en un pollino.
Zacarías 9: 9
Juan 12: 12-15
Su celo por la casa de Dios
Salmo 69:9
Juan 2: 13-17
Hablaría por parábolas
Oseas 12: 10 y Salmo 78: 2-3
Mateo 13: 10-11
El regreso de Elías
Isaías 40: 2-5
Mateo 17: 11-13
Predicación a los gentiles
Isaías 9: 2
Mateo 4: 12-17
No seria recibido
Isaías 53:1
Mateo 11: 18-19 ; 21:32
Herido por su propio pueblo
Isaías 53:8
Juan 19:15
Traicionado por Judas
Salmo 47:7-10
Juan 13:21-27
Remplazo de Judas
Salmo  109: 2-8
Hechos 1:16-20
Vendido por 30 piezas de plata
Zacarías 11:12-13
Mateo 27:3-10
Serian dispersados los discípulos
Zacarías 13:7
Marcos 14:16-28
Jesús conocía lo que le iba a suceder
---------------------------------------
Mateo 20:18-19
Nadie podía discutir con El
Zacarías 11:1-4
Mateo 22:46; Marcos 12:34; Lucas 20:26.
Seria respaldado por Dios
Isaías 42:1-4
Mateo 12:15-21
Seria golpeado
Lamentaciones 4:20 ; Isaías 52:14-15
Lucas 22: 53-65
Pago precio por nosotros
Isaías 53:5;  53:10-12
1 Corintios 6:20
Herido por Dios y afligido
Isaías 53:2-4
Mateo 27:27-30
No abrió su boca
Isaías 53:7
Luc 23:8-11; Mat 27:13-14
Seria asesinado
Daniel 9:27
Juan 19: 6, 16, 18.
Dios mío, Dios mío, porque me has desamparado.
Salmo 22:1
Marcos 15:34-35
Sortearon sus ropas
Salmo 22:18
Juan 19:23-24
Se burlaban de El
Salmo 22:6-8
Lucas 23:35-37
Con los ricos fue en su muerte
Isaías 53:9
Juan 19:38; Lucas 23:50-52
Oro por los transgresores
Isaías 53:12
Lucas 23: 39:48
Padecimiento de Cristo
Salmo 22:14-17

No le rompieron ningún hueso pero fue traspasado
Zacarías 12:10
Juan 19:31-37
Los clavos en manos y pies
Salmo 22:14-17
Juan 20:25-29
Su alma no quedaría en el Seol
Salmo 16:7-11; 30:3 ; 86:13)
Hechos 2:24-28
Resurrección
Oseas 6:2
Mateo 12:38-40 ; Juan 2:18-22 ; Lucas 24:36-47
Subió al Cielo
Salmo 68:18
Efesios 4:8-10
Derramamiento del Espíritu Santo
Joel 2:28-29; Proverbios 1:23
Hechos 1:7-8 ; 2:1-4; 2:16-18; Juan 14:16 ; 15:26 ; 16:13.
Destrucción del templo
Daniel 9:26 ; Salmos 63:8-10 ; Isaías 5: 5-6
Mateo 23:38 ; Mateo 24:1-2
Al morir entregaría su espíritu a Dios
Salmo 31:5
Lucas 23:46
Israel estaría esparcido sin pastor
1 Reyes 22:17
Mateo 9:36
El mismo llevo nuestras enfermedades
Isaías 53:4
Mateo 8:17
Fue contado con los pecadores
Isaías 53:12; 53:9
Juan 18:39-40; Lucas 23:32-33
El reino de los cielos se ha acercado
Daniel 2:44
Mateo 3:2 ; 4:17
Redimiría al pueblo de los pecados
Salmos 130:8
Mateo 1:21
Complacería a Dios
Isaías 42:1
Mateo 3:17
Iría a Zabulón y Neftalí
Isaías 9:1-2
Mateo 4:12-16
Causaría enemistad entre el hombre y su casa
Miqueas 7:6
Mateo 10:36
Haría Milagros
Isaías 35:5-6 ; 61:1
Mateo 11:5
Elías había de venir antes
Malaquías 4:5; 2 reyes 1:8
Mateo 11:14; 3:4
Estaría sepultado 3 dias
Jonás 1:17
Mateo 12:20
a él se congregarían los pueblos
Génesis  49:10
Juan 10:16
Seria el cordero provisto por Dios
Génesis 22:8
Juan 1:29
Yo Soy

Éxodo 3:14
Juan 4:26
Seria el cordero sin defecto
Éxodo 12:5
1 Pedro 1:19
Seria la Pascua
Éxodo 12:21-27
1 Corintios 5:7
Seria la roca que da agua
Éxodo 17:6
1 Corintios 10:4
Seria levantado como la serpiente de bronce
Números 21:9
Juan 3:14
Saldría estrella de Jacob
Números 24:17-19
Mat 2:2
Seria EL profeta prometido
Deuteronomio 18:15
Juan 6:14
Hablaría las palabras del Padre
Deuteronomio 18:18
Juan 8:28-29
Obtendría poder como Rey
1 Samuel 2:10
Mateo 28:18;Juan 12:15
Seria del Linaje de David
2 Samuel 7:12
Mateo 1:1
Seria El hijo de Dios
2 Samuel 7:14
Lucas 1:32
Seria azotado y castigado
2 Samuel 7:14
Mateo 27:26
Resucito
Job 19:25
Mateo 28:6
Su corazón seria como cera
Salmo 22:14
Juan 19:34
Tendría sed
Salmo 22:15
Juan 19:28
Lo aborrecerían sin causa
Salmo 35:19
Juan 15:25
Tendría gracia en sus labios
Salmo 45:2
Lucas 4:22
Lo visitarían reyes y le darían presentes
Sal 72:10-11
Mat 2:1-11
Llamaría a Dios: Padre
Sal 89:26

Mat 11:27
Acordaron matarle
Salmo 31:13
Juan 11:53
Reinara
Salmo 89:27
Lucas 1:32,33
Se le burlaban meneando su cabeza
Salmo 109:25
Mateo 27:39
Se sentaría a la diestra de Dios
Salmo 110:1
Marcos 16:19
Seria llamado Señor
Salmo 110:1
Mateo 22:44,45
Es clemente, misericordioso y justo
Salmo 112:4
Mateo 9:36
Vendría mientras el templo no era destruido
Salmo 118:26
Mateo 21:12-15
Por medio de la verdad traerá justicia
Isaías 42:3
Juan 4
Seria la luz de las naciones
Isaías 42:6
Marcos 16:15
El Espíritu de Dios vendría sobre su generación
Isaías 44:3
Juan 16:7,13
fue desfigurado de los hombres su parecer
Isaías 52:14
Lucas 18:31-34; Mateo 26:67,68
Crecerá en una familia pobre
Isaías 53:2
Lucas 2:7
Por cárcel y por juicio fue quitado
Isaías 53:8
Mateo 26:47 - 27:31
Vendría como redentor a Sion
Isaías 55:20

Lucas 2:38
Su dominio seria eterno
Daniel 7:13,14
Lucas 1:31-33
El Mesías seria también Dios
Jeremías 23:5,6
Juan 14: 8-9 ; tito 2:13 ; 2 Pedro 1:1 ; Romanos 9:5





Descargue acá las profecías consumadas