Un mensaje de ánimo para quienes alguna vez conocieron el evangelio y por cosas de la vida se alejaron.Muchas bendiciones.
domingo, 14 de octubre de 2012
Tu, que alguna vez creiste
Tú, que alguna vez creíste
Un mensaje de ánimo para quienes alguna vez conocieron el evangelio y por cosas de la vida se alejaron.Muchas bendiciones.
Un mensaje de ánimo para quienes alguna vez conocieron el evangelio y por cosas de la vida se alejaron.Muchas bendiciones.
viernes, 12 de octubre de 2012
LA SALVACIÓN - III
LA SALVACIÓN
(tercera parte)
El
bautismo de Jesús
“Entonces
Jesús respondiendo, dijo: No
sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser
bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos (los apóstoles) le dijeron:
Podemos. El les dijo: A la
verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis
bautizados…”
Mateo
20: 22- 23a[1]
¿A qué se refiere el Señor cuando
dice: y con el bautismo con que yo soy
bautizado, seréis bautizados”? ¿Acaso no habían sido bautizados ya los
apóstoles? Acá se refiere el Señor al bautismo en el Espíritu, como ya lo había
anunciado anteriormente Juan el Bautista:
“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento;
pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más
poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.”
Mateo 3: 11
Si el Señor Jesús fue Santo y perfecto y no cometió
pecado, ¿Por qué fue bautizado? Porque el no fue bautizado para ser perdonado
de sus pecados, sino para recibir al Espíritu
Santo:
“ Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he
aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como
paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este
es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
Mateo
3: 16 – 17
Era por medio del Espíritu Santo que
se manifestaba en Él que Jesús hacia los milagros, el estaba bautizado en el
Espíritu, y el hizo la promesa que con este bautismo ellos serían también
bautizados.
“Y estando juntos, (Jesús) les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que
esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con
agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos
días.[2]”
Hechos
1: 4-5
Luego a los pocos días narra también el libro de los Hechos:
“Cuando llegó el día de
Pentecostés, estaban todos unánimes juntos (los apóstoles). Y de repente vino del cielo un estruendo
como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban
sentados; y se les aparecieron
lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de
ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar
en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”
Hechos de los Apóstoles 2: 1-5
No es necesario bautizarse dos veces
para recibir el Espíritu Santo, solo es necesario el bautismo en agua, y el
bautismo en Espíritu se manifestara después, también no sobra aclara que
cualquiera puede ser bautizado por el Espíritu Santo.
“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en
el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo. Porque para vosotros es
la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para
cuantos el Señor nuestro Dios llamare…”
Hechos de los Apóstoles 2: 38-39
Una vez bautizados, somos sellados con el Espíritu
Santo. Sello que nos será característico para el día del juicio.
“En él (En Jesucristo) también vosotros, habiendo oído la
palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él,
fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de
nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza
de su gloria”
Efesios 1: 13-14
También dice la escritura:
“De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”
Juan
3: 5
“Y pondrá (en el día del juicio) las ovejas a su derecha, y los cabritos a su
izquierda.”
Mateo
25: 33
¿Cómo es posible ser contado entre las
ovejas y no entre los cabritos? Es necesario tener el sello del Espíritu Santo para
entrar al reino de Dios.
También existe el caso
excepcional que persona tenga que ser bautizada dos veces, pero solamente en el
caso que en el momento de ser bautizado por primera vez, esta persona no
entendía las razones que lo llevaron a ello, es decir alguien que no entendía
el evangelio pero fue bautizada. Recordemos que acá lo importante no es cumplir
con el mero rito religioso, si no lo que cuenta es la Fe, el corazón con que se
hace y por eso las cosas deben hacerse de la manera correcta, en pleno conocimiento
y conscientemente. Leamos el ejemplo:
“Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo,
después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos
discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos
le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En
qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo
Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que
creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.
Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y
habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y
hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres.”
Hechos de los Apóstoles 19: 1-7
Acá aunque éstas personas
seguramente se habían arrepentido no habían recibido el Espíritu Santo, porque
no habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesucristo, es posible que no
hayan oído de su muerte y resurrección, por lo tanto habían cumplido el primer
requisito (arrepentirse) pero no los otros, entonces era necesario que fueran
bautizadas de nuevo. Vemos también como reciben ellos el Espíritu Santo después
de que Pablo les impone las manos. Es posible que un creyente bautizado que
cumpla todos los requisitos se le tenga que imponer las manos para que reciba el Espíritu Santo si no son
bautizados por él en ese momento.
Recordemos por último
cuales son las manifestaciones o dones
del Espíritu Santo.
No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones
espirituales. Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba
llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. Por tanto, os hago saber que nadie que hable
por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús
Señor, sino por el Espíritu Santo.
Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es
el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay
diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el
mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para
provecho.
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
1 Corintios 12: 1-11
Dice en la palabra:
“Por
sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos
de los abrojos?”
Mateo
7: 16
¿Cuáles son los frutos que
por naturaleza debe dar una persona convertida? La vida en Espíritu, esta vida
debe ir acompañada de una cambio de conducta, como vemos en la carta de Pablo a
los Gálatas:
Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los
deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el
del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis
lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías,
enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías,
y cosas semejantes a estas; acerca
de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican
tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
Gálatas 5: 16-25
En esto se ve reflejada
una legítima conversión, en un cambio de vida, de conducta; no en que antes
eras católico y ahora eres evangélico, esas cosas no valen nada delante de Dios
si no has transformados tus caminos, acá no vale cuanto das de diezmo ni de
ofrenda, o si dejar de ir un domingo a la iglesia, o si te confiesas con un
cura. Dios no quiere sacrificio, quiere que los hombres sean transformados a
misericordia.[3]
Malas
interpretaciones del bautismo
“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor
Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros
divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un
mismo parecer. Porque he sido informado
acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros
contiendas.
Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo, para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre. También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro. Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.”
1Corintios 1: 10-17
Es cierto que una vez
hemos creído y somos bautizados, hacemos automáticamente parte del cuerpo de
Cristo que es la iglesia. ¿Cuál iglesia de Cristo? La única y verdadera
iglesia. Por eso dice también en la misma carta a los corintios:
“Porque por un solo
Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos,
sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”
1 Corintios 12: 13
Como dice el primer pasaje
de la carta a los corintios, ¿acaso está divido Cristo? En ninguna manera, la
realidad es que todos somos un cuerpo a pesar de las divisiones que han creado
los hombres últimamente y que no son ajenas a la palabra. Como en ese entonces,
algunos se hacían llamar de Apolos, de Cefas, otro de Pablo, así mismo hoy en
día unos se hacen llamar pentecostales, bautistas, evangélicos o del pastor
fulano, o del pastor zutano, o de la iglesia los amigos de Jesús, o de la
iglesia venga acá y no a allá[4].
La realidad es que siempre hemos sido una y la misma iglesia.
Si su bautismo ha sido en
nombre de alguna institución, en nombre de la iglesia católica, o de la iglesia
evangélica, debo decirle que su bautismo es en vano y no ha comprendido nada de
lo anteriormente expuesto. Algunas de las iglesias actuales exigen a los
creyentes aun así vengan de otra “denominación” que deben bautizarse de nuevo
bajo esta institución. Esto no es mas que crear nuevas denominaciones y
divisiones del cuerpo de Cristo. Es necesario entender que es UN SOLO BAUTISMO
en el sentido doctrinal:
“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de
la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre,
soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en
guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como
fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un
Señor, una fe, un bautismo, un
Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en
todos.
Efesios 4: 1-6
Si el bautismo no ha sido
efectuado en los fundamentos bíblicos, es vano y es válido hacerlo de nuevo. No
bajo el nombre de ninguna institución, pastor o visión. Solo hay una visión,
una doctrina, una iglesia y todos estos conceptos están compilados en la palabra.
No hay que dar pie a especulaciones e interpretaciones; en éste punto es donde
aprovechan todos los que dividen el cuerpo para justificar sus errores,
pareceres y opiniones.
domingo, 7 de octubre de 2012
LA SALVACIÓN - II
LA SALVACIÓN
(segunda parte)
La oración de Fe
La oración de Fe es una
práctica común en la iglesia tradicional de hoy en día, pero ¿puede realmente
una oración salvar a una persona? La oración de Fe es el principal objetivo que
persiguen los cristianos cuando salen a evangelizar, y mientras más personas la
hagan, más efectiva es la cruzada evangelística. Pero la realidad es un poco
distinta.
La oración de Fe realmente no
tiene ningún antecedente bíblico. No encontramos en la palabra que haya sido
practicada por Jesús, Juan el Bautista o por los apóstoles. Quienes la predican
toman el versículo de Romanos 10: 8, donde tampoco se da a entender
explícitamente que se tenga que hacer una oración para ser salvo. Por otra
parte, la oración de Fe ha remplazado paulatinamente uno de los ritos que si
están establecidos en la palabra: el bautismo.
“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este
Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo.”
Hechos 2: 37 - 38
En este pasaje Pedro después de
predicar indujo a la gente al bautismo una vez ésta se había arrepentido, no
los invito a pasar al frente y a repetir una pequeña oración. Unos versículos mas
adelante dice que 3 mil personas fueron añadidas ese día después de bautizarse:
“ Así que, los que recibieron su
palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”
Hechos de los Apóstoles 2: 41
El bautismo
El bautismo es finalmente la
culminación de la obra de un evangelista, es el verdadero anhelo de quien ha
predicado el evangelio: llevar a los nuevos creyentes al bautismo. Pero de la
misma manera que en la oración de Fe, el bautismo es meramente un acto
religioso si no se ha comprendido el evangelio.
Una vez,
ya después de haber comprendido nuestra posición delante de Dios y
profundamente arrepentidos, solo nos queda preguntarnos ¿Qué haremos?[1]
Y la respuesta es: solo nos queda nacer del agua y del Espíritu. Para entender
este asunto, debemos saber que hay dos tipos de bautismo mencionados en la
palabra: El bautismo de Juan el bautista y el bautismo de Jesús.
Hay que entender que el bautismo que
predicaba Juan y el que enseñaban los apóstoles[2]
era un poco diferente al que se enseñó después, porque el Señor no había muerto
y resucitado, este bautismo solo preparaba las sendas, pero luego el bautismo
debía ser en nombre del Señor Jesucristo para ser identificados con su muerte y
resurrección.
El
Bautismo de Juan
Juan tenía una función específica que
cumplir antes que el Señor fuera manifestado y era “enderezar las sendas”[3];
esto es, predicar el arrepentimiento y perdón de pecados. Veamos:
“Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el
bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados…”
Lucas
3: 3
El bautismo de Juan consiste en la
inmersión en agua del nuevo creyente, y su función es concedernos el perdón de
los pecados cometidos anteriormente, un niño no puede ser bautizado porque no
tiene conciencia de lo bueno y lo malo y por lo tanto no ha cometido pecado, el
bautismo es el momento cuando Cristo toma el lugar que nos correspondía y somos
sepultados juntamente con él en su muerte:
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”
2 Corintios 5: 21
Para entender este pasaje, hay que leerlo de
esta manera: “Al que no conoció pecado (ósea a Jesucristo), por nosotros (el Padre) lo
hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”. Esto
quiere decir que Jesús, quien nunca cometió pecado y fue justo y recto delante
de Dios, tomo el lugar que nos correspondía a nosotros para que fuéramos
justificados; es decir que el tomo nuestro lugar de pecadores y nosotros
tomamos el suyo como si nunca hubiéramos pecado, ¿no es esto maravilloso? ¿Que
nuestros pecados no sean tomados en cuenta? ¿Qué alguien que jamás pecó, lleve
en su propia carne nuestro castigo?
“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,
a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así
también nosotros andemos en vida nueva.”
Romanos 6: 4
Éste es el bautismo, ser
sepultados con Cristo y nacer en una vida nueva, es el sello de la Fe, nuestra
plena identificación con quien llevó nuestro pecados en la cruz[4],
quien intercede ante el Padre a nuestro favor[5],
quien nos salvara en el día del juicio y nos dirá: Venid, benditos de mi Padre,
heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo[6].
¿Que es nacer en una vida nueva? Es la vida que solo
produce un legítimo arrepentimiento, por eso dijo Juan El bautista: “Haced, pues, frutos dignos de
arrepentimiento” (mateo 3: 8) y ¿en que consisten estos frutos de
arrepentimiento? Dice la escritura:
“Y la gente le preguntaba (a Juan el Bautista), diciendo: Entonces, ¿qué haremos?[7] Y
respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el
que tiene qué comer, haga lo mismo. Vinieron también unos
publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos?
El les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. También
le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No
hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.”
Lucas 3: 10: 14
Un legítimo
arrepentimiento solo produce un cambió de vida, una verdadera conversión un
agradecimiento profundo con quién te ha perdonado como veíamos en la parábola de
los dos deudores, un amor verdadero. El bautismo sincero debe ir acompañado de
un cambio de vida.
“El que creyere y fuere bautizado, será salvo;
mas el que no creyere, será condenado.”
Marcos
3:16
En este pasaje, en propias palabras
del Señor Jesús nos da a entender que para el creyente es un requisito ser
bautizado. El bautismo debe ser inmediato, una iglesia que exige un curso para
bautizarse o que posterga el bautismo definitivamente no es un buen lugar para
bautizarse. Y una iglesia que no se preocupa por el bautismo inmediato de sus
seguidores, que puede esperar al siguiente encuentro o retiro espiritual
confiados en una pequeña oración, es definitivamente una iglesia que no ha sido
establecida en buenos fundamentos o los ha ido dejando pasar poco a poco.
No es necesario un lindo paisaje, ni
una gran cena, ni hacer una gran fiesta,
es suficiente en una tina llena de agua donde pueda haber una inmersión.
Hoy en día está muy de moda viajar hasta el rio Jordan a bautizarse, pero esto
no es más que un acto religioso y de vanidad (no juzgo a quienes lo hacen si lo
hacen sinceramente, pero definitivamente es un acto innecesario), lo importante
no es en donde, lo importante es tomar la determinación de hacerlo. Como vemos
en la conversión del Eunuco.
“ Y yendo por el camino, llegaron a
cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea
bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien
puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y
mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le
bautizó.”
Hechos
de los Apóstoles 8: 36 – 38[8]
Quiero llamar la atención a un detalle
del pasaje de Marcos leído anteriormente.
El pasaje dice: “El que creyere y
fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” No
dice que el que no fuere bautizado no será salvo, solamente dice que el que no
creyere. Lo que salva no es el Bautismo, es la Fe. El bautismo es un requisito
para el creyente y una vez se ha recibido el evangelio debe bautizarse, pero
hay una excepción para aquellas personas que creyeron pero no alcanzaron a
bautizarse, por ejemplo cuando la persona que recibió el evangelio esta en un
hospital, imposibilitada de salir o moverse. Hay que entender que estas son
excepciones que no quebrantan la regla, pero que no son excusas para nosotros;
en la biblia tenemos el caso de 4 hombres, que su Fe era tan grande que vieron
la necesidad de quitar el techo para llevar a un paralitico para ser sanado[9].
Si esta gente fue capaz de quitar el techo, creo que no podremos excusarnos
fácilmente, pero un hermano maduro comprenderá las razones que lo lleven a
hacer una excepción.
sábado, 6 de octubre de 2012
Agradecimientos
Con el favor de Dios y gracias a Él ya hemos superado las 1000 vistas del blog desde que se creó en el mes de agosto.
Espero que los vídeos, los escritos, las noticias y el canal de Youtube sean de su agrado y sobretodo que sean edificantes.
Hoy contamos ya con una nueva sección "problemas del evangelismo moderno" que espero nos ponga a todos a reflexionar sobre nuestra condición actual y que tipo de enseñanza estamos predicando.
Por otro lado me interesan mucho los comentarios, sugerencias, temas que les hayan gustado, preguntas, en fin. Los pueden dejar abajo de cualquier publicación o me pueden escribir al siguiente correo:
lasdosimientes@gmail.com
y sera respondido cuanto antes.
Muchas bendiciones y gracias por su apoyo!
LA SALVACIÓN - 1
PROBLEMAS DEL EVANGELISMO MODERNO
1
LA SALVACIÓN
La mayor preocupación de las
iglesias cristianas tradicionales hoy en día es conseguir la mayor cantidad de
seguidores. El afán por lograr así el “crecimiento” de la iglesia ha llevado a
que se ofrezca un evangelio alivianado, sin antecedentes bíblicos; que
persuadan a la gente a la búsqueda de su satisfacción personal y a que poco a
poco se pierdan las enseñanzas originales que están establecidas en los
evangelios, al punto tal, que los fieles seguidores de estas iglesias pueden
leer una y otra vez los mismos versículos y no darse cuenta de su error y
quienes lo hacen generalmente son
censurados o etiquetados como rebeldes.
Uno de los puntos más básicos del
evangelio es la salvación. Aún así, no es raro encontrarse con hermanos e
incluso pastores que llevan años predicando y que no tienen claro este punto y
su enseñanza esta ligeramente torcida.
El evangelio moderno
Hoy en día las iglesias usan
varios anzuelos para atraer gente a sus puertas. Cosas como la música, los
milagros, y promesas vacías de prosperidad, felicidad, consuelo y propósito
hacen parte de éstas estrategias. De esta manera llegan muchas personas a la
iglesia, pero pocos en realidad comprenden a cabalidad el evangelio, es como
diría yo: llegan a Cristo “por las
razones equivocadas”. En realidad no buscan a Dios, solo buscan los
milagros, o el dinero, o la paz que les puede ofrecer la iglesia. Dios gira
alrededor del hombre satisfaciendo sus deseos, pero el hombre no gira en torno
a Dios, éstas estrategias son una base poco firme para los nuevos creyentes y
son los primeros en alejarse al momento de ser probada su Fe (al no recibir lo
que esperan), son la semilla que cayó en los pedregales[1],
se van porque su evangelio no tiene raíz de donde fortalecerse y la única
manera que persistan en los caminos de Dios es que las estrategias que usa la
iglesia sean constantemente renovadas, pero igual sin profundidad de palabra.
Por otro lado, el gozo y la
paz, son frutos legítimos del Espíritu Santo[2],
pero no es el motivo por el que buscamos a Cristo, ¿que pasaría si le
predicamos acerca de la felicidad a una persona que tiene una buena familia, un
buen trabajo producto de su educación, esfuerzo, con buenos amigos y una vida placentera?
Seguramente esta persona pensará que no necesita a Cristo, porque ella ya es
feliz, no necesita alguien que lo haga feliz.
Cuando prediquemos a las demás
personas nuestra Fe, es importante saber cuáles son las razones por las que
deben correr a la gracia que es por medio de la obra redentora de el Señor
Jesús. La gente que no entiende las razones de porque el hijo de Dios tuvo que
ser sacrificado, es gente que menospreciara el evangelio.
En la palabra tenemos 3
testimonios evangelistas. El primero es el de Juan el Bautista, el segundo es
el de el propio Señor Jesús y el tercero es el de la iglesia primitiva, además
de eso, podemos sumar el ministerio de Pablo que entra en muchos detalles
acerca de lo que predicaron los 3 anteriores, pero no vamos a tratar en esta
ocasión. Vamos a tomar algunos versos y mirar que factores comunes encontramos
en éstos 3 testimonios.
Juan el Bautista:
“En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto
de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha
acercado.”
Mateo 3: 1-2
El Señor Jesús:
“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando
el evangelio del reino de Dios, diciendo: El
tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y
creed en el evangelio.”
Marcos
1: 14-15
Los apóstoles:
“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este
Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo.”
Hechos de los Apóstoles 2:
36-39
Los 3 evangelistas coinciden en la
predicación del arrepentimiento, este es el verdadero llamado que nos están
haciendo. Ninguno hacen llamado a la prosperidad, ni a la felicidad, y aunque
Cristo hacía milagros, tampoco esta era la base de la predicación. Si nosotros
no entendemos que por la gravedad de nuestro pecado estamos condenados a pasar
la eternidad en el infierno, y ese es el motivo que llevó al Padre a tener que
crucificar a su hijo; que no es nuestra comodidad, ni por promesas de una vida
mejor, si no nuestra rebeldía, orgullo, ignorancia por lo que fue necesaria la
muerte del rey del universo, si no comprendemos esto, vamos a ser como hijos
mal criados, esperando las promesas, los dones, los ministerios y los milagros;
pero nunca vamos a darnos cuenta cual es nuestra verdadera posición delante de
Dios, que por nuestra culpa debemos estar destituidos de la gloria de Dios y
que su mas fiel regalo fue habernos restituido con el Padre para siempre.
¿De
qué he sido salvo?
Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su
bautismo, les decía: «¡Generación de víboras!, ¿quién os enseñó a huir de la
ira venidera?...
Mateo 3: 7
¿A
qué se refiere Juan cuando habla de la ira venidera? La advertencia sobre el
santo juicio de Dios en el final de los tiempos es parte importante del mensaje
del reino de los cielos que enseño
Cristo y podremos verlo en varias de sus parábolas como la del trigo y la
cizaña (Mateo 13: 24-30 y 36-43), La red (Mateo 13: 47-50), la fiesta de bodas
(Mateo 22: 1-14) las vírgenes (Mateo 25: 1-13) los talentos (Mateo 25: 14-30)
solo para citar algunas de las muchas parábolas que mencionan el juicio
venidero.
También
podemos citar tan solo uno de varios pasajes que menciona Cristo acerca del
juicio:
“Cuando el hijo del hombre venga
en su gloria,
y todos los santos ángeles con Él, entonces se sentará en su trono de gloria, y
serán reunidas delante de Él todas las naciones y apartará a unos de los otros,
como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su
derecha y los cabritos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los de su
derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para
vosotros desde la fundación del mundo…
…Entonces también dirá a los de la
izquierda: apartaos de mi, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y
sus ángeles….
… e irán éstos al castigo eterno y
los justos a la vida eterna.”
Mateo 25: 31- 46
Esta
es una clara advertencia sobre el juicio eterno que ocurrirá en la venida del
hijo del hombre, es decir, de nuestro Señor Jesucristo. Todos vamos a
comparecer ante un juicio, y nadie será encontrado inocente ese día por causa
de nuestro pecado, solo quien se arrepiente sinceramente y ha buscado refugio
de la ira venidera en la preciosa sangre de Jesús.
Los
dos deudores
En la palabra tenemos un claro
vestigio de una persona que recibe a Cristo arrepentida y otra que no. Veamos
el ejemplo:
“Uno de los fariseos rogó a Jesús
que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad,
que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo,
trajo un frasco de alabastro con perfume; y
estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus
pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el
perfume. Cuando vio esto el fariseo que le
había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué
clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Entonces
respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una
cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Dí,
Maestro.
Un acreedor tenía dos deudores: el
uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar,
perdonó a ambos. Dí, pues, ¿cuál de ellos le amará más?
Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y
él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu
casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con
lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde
que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite;
mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por
lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas
aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y
a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Y
los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí:
¿Quién es éste, que también perdona pecados? Pero
él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz.
Lucas 7: 36-50
En este pasaje encontramos
dos personajes. Uno es el fariseo (verso 36), que representa la autoridad religiosa
de la época, un hombre que cumplía la ley, seguramente intachable y justo (en
su propia opinión), que daba ofrenda y ayunaba. Y en contraste una mujer
pecadora (v. 37), algunos estudiosos dicen que la expresión se refiere a una
prostituta, un trabajo poco honroso y que nadie desearía tener.
Pero la reacción de
ninguna de estas dos personas no es la que esperaríamos y mucho menos la del
mesías. La mujer empieza a ungir los pies del maestro con perfume y lagrimas, y
a enjugarlos con sus cabellos mientras los besaba (v. 37-38), mientras que el
fariseo ni siquiera cumplió con las normas básicas de cortesía de la época (v.
44-46). Aun así, el fariseo menosprecia
a esta mujer y la considera de alguna manera inferior a él. (v. 39)
En ese momento Jesús
conociendo los pensamientos del fariseo le narra una parábola (v. 40-43) donde
hay dos deudores, uno debe mucho y el otro poco, pero los dos son perdonados,
la pregunta es, ¿cuál de los dos ama más a quien perdono su deuda? La respuesta
es a quien perdono mas obviamente.
La parábola era una imagen
de aquella escena que estaban viviendo en ese momento, el fariseo era el hombre
que debía poco y la mujer era el hombre que debía mucho, y el acreedor que les
perdona a ambos es el Señor Jesús. La deuda no son más que los pecados que han
cometido cada uno, de esta manera la mujer ha sido más pecadora que el fariseo,
por tanto su deuda es mas grande. Y acá vienen las palabras de nuestro Señor:
“Por
lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas
aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.”
Lucas 7: 47 -48
Por eso también dice la escritura:
Al
oír esto Jesús, les dijo: Los
sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a
justos, sino a pecadores.
Marcos 2: 17
¿Qué fue lo que motivo a
la mujer pecadora, a traer el perfume, derramar sus lagrimas, besar los pies
del Señor y enjugarlos con sus cabellos?
El arrepentimiento. La multitud de sus pecados la llevaron al arrepentimiento y
esto fue motivo suficiente para postrarse ante Dios, porque ella tenía una gran
deuda delante de Él y el tenía el poder de perdonarla. Eso es lo que pasa
cuando una persona arrepentida se presenta ante Dios: derrama todo su ser, se
aflige de corazón, recibe a Dios con toda la reverencia que se merece, no
escatima en el precio, se humilla ante Él, se postra.
Por otro lado esto es lo
que tenemos cuando una persona “invita” a Dios sin arrepentimiento: lo recibe
como si nada, no le ofrece agua para sus pies, ni le da beso para saludar, para
él es una persona más.
Por último, el evangelio no es
excluyente de personas. No es necesario llevar una vida de pecador para amar
mucho al Señor, no hay que estar en las drogas, ni ser asesino, ni violador;
acá la cuestión no es ser pecador, es reconocerlo. El problema del fariseo no
era ser pecador, era que no lo reconocía; seguramente él pensaba que ayunar y
dar ofrenda era suficiente para ser parte del reino de Dios y que había
guardado suficiente la ley como para no ir al infierno y que tal vez su deuda
con Dios no era tan grande como la de la mujer. El problema no es ser justo, el
problema es creerse justo, cuando sabemos que la palabra de Dios es clara:
“Como está escrito: No hay
justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a
Dios.”
Romanos
3: 10-11
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de
Dios…”
Romanos 3: 23
La razón más importante
por la cual acudimos a la gracias de Cristo, es porque sencillamente estamos
imposibilitados para acceder al reino de los cielos por el pecado, estamos
destituidos de la gloria de Dios y somos hechos enemigos de él. Nadie puede
cumplir la ley toda su vida, nadie puede considerarse justo delante de Dios,
puede jactarse de su moral delante de los hombres y presumir ante sus amigos,
pero nadie será llamado justo delante de Dios en el día del juicio; por eso
quien se presente ante Dios debe hacerlo mediante la sangre de Cristo.
¿De que sirve tener una
vida prospera, ser el hombre más sabio, más fuerte, más guapo, ser sanado de
todas tus enfermedades si no te has reconciliado con Dios? Puedes obtener un
milagro de Dios, pero no la vida eterna; como en el caso de los 10 leprosos,
los 10 fueron sanados, pero solo uno fue salvo[3].
viernes, 5 de octubre de 2012
PROBLEMAS DEL EVANGELISMO MODERNO - INTRODUCICIÓN
PROBLEMAS DEL EVANGELISMO MODERNO
INTRODUCICIÓN
La iglesia moderna se ha
caracterizado por su afán en lograr cada vez la mayor cantidad de seguidores,
en este afán ha integrado últimamente a la doctrina prácticas que poco a poco
se convierten en tradiciones y en rituales. De esta manera llamamos a la
iglesia tradicional o las iglesias cristianas tradiciones, las que se
caracterizan por ciertas costumbres que se han adquirido con el tiempo, pero no
siempre lo tradicional corresponde a lo
primitivo.
Muchas tradiciones apropiadas
por la iglesia hasta el día de hoy, no aparecen compiladas en las practicas de
lo que algunos han denominado “la iglesia
primitiva” que es básicamente la iglesia a la que pertenecieron los
primeros cristianos (entre ellos los apóstoles). Y así como muchas costumbres
se han ido integrando a la práctica de la vida cristiana, también muchas otras
se pierden con el tiempo; deformando poco a poco el mensaje original de Jesús y
dificultando el trabajo del Espíritu Santo en el transcurso de la historia.
Son varios aspectos los que
hay que desmitificar a la luz de la palabra. Asuntos como la salvación, la
oración de Fe e incluso la misma lectura de la palabra, son temas que hay que
considerar de nuevo desde una perspectiva más bíblica para entender cual fue
realmente el mensaje de Cristo, sobre todo si se es un creyente interesado en
entender la verdad de las escrituras, le
podrá interesar esta serie que he llamado “problemas
del evangelismo moderno”. Como dice Pedro:
“…desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no
adulterada, para que por ella crezcáis para salvación…”
1Pedro 2: 2
Tal vez es momento que
debamos poner una vez más el fundamento ya establecido y fundar las iglesias en la verdad del
evangelio, en las palabras certeras del Señor Jesucristo y no en vagas
interpretaciones o métodos modernos. Tal vez ya no es momento de mirar hacia
adelante, sino hacia atrás en la historia.
jueves, 4 de octubre de 2012
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